En España, el gran compromiso de pareja ya no se sella con un anillo, sino con una hipoteca. En un contexto de acceso cada vez más complejo a la vivienda, las parejas retrasan la compra hasta alcanzar una estabilidad financiera sólida, convirtiendo la firma ante notario en el verdadero “sí, quiero”. Así lo refleja el último informe elaborado por Trioteca, compañía líder en búsqueda y contratación de hipotecas gratuita en canal digital, con motivo de San Valentín a partir de las hipotecas firmadas por parejas a lo largo de 2025.
Según el estudio elaborado por la compañía, las parejas que firman una hipoteca en España presentan un perfil cada vez más consolidado. La edad media en nuevas hipotecas se sitúa en 41 años en matrimonios, 39 en parejas de hecho y 35 en parejas sin formalizar, lo cual se traduce en que la media de las parejas que solicitan una hipoteca en España es de 38,3 años. Además, el 55% de las nuevas operaciones se concentra entre los 30 y 39 años, confirmando que la compra se retrasa hacia una etapa vital más estable.
“No es que las parejas se comprometan más tarde; es que hoy necesitan más estabilidad para hacerlo. Las parejas siguen queriendo construir un proyecto de vida juntos, pero lo hacen cuando existe una base financiera sólida; el acceso a la vivienda exige madurez financiera”, explica Ricard Garriga, CEO y cofundador de Trioteca.
En operaciones de mejora de condiciones, la edad media asciende todavía más, hasta los 44 años, lo que refleja un ciclo natural de refinanciación en fases más avanzadas de la vida financiera. Este retraso, enfatizan desde Trioteca, no responde tanto a un cambio cultural como a una realidad económica: precios elevados, mayor exigencia de ahorro y carreras profesionales más tardías, que obligan a posponer decisiones clave.
Comprar casa pesa tanto como casarse
Uno de los datos más reveladores del informe es la evolución del estado civil entre quienes solicitan una hipoteca. En las nuevas operaciones, las parejas no formalizadas ya representan el 32%, por encima de los matrimonios, que se sitúan en el 27%, reflejando un cambio social y económico profundo en la forma de entender el compromiso. También los solteros muestran una presencia destacada, con otro 32% de las solicitudes. Muy por detrás aparecen los divorciados (3%) y, en última posición, las parejas de hecho, separados y viudos, todos con un 2% de representación.
Lejos de asumir riesgos excesivos, las parejas actuales apuestan por estructuras financieras prudentes. Más del 84% financia como máximo el 80% del valor del inmueble, con un nivel medio de financiación del 74,5%, evitando así un endeudamiento elevado. Además, el 91,5% opta por hipotecas a tipo fijo, con un interés medio del 2,21% TIN, priorizando la estabilidad y la previsibilidad de las cuotas frente a posibles fluctuaciones del Euríbor.
“Después de lo vivido con el Euríbor, la prioridad es dormir tranquilos. Las parejas buscan previsibilidad y seguridad en sus cuotas”, señala el CEO de Trioteca, quien afirma que el comportamiento financiero es hoy “mucho más racional que antes de la crisis financiera, con un enfoque claramente orientado a la planificación a largo plazo”.
El miedo a quedarse fuera acelera decisiones
En términos de capacidad económica, las parejas que firman una nueva hipoteca presentan unos ingresos medios conjuntos de 5.017,49 euros mensuales, una cifra que refleja la necesidad de contar con una base salarial sólida para poder acceder a la compra de vivienda. Desde Trioteca destacan que este nivel de ingresos se ha convertido prácticamente en un umbral mínimo para afrontar con garantías una operación hipotecaria, especialmente en un contexto de precios elevados y mayores exigencias de ahorro previo, lo que refuerza la tendencia hacia perfiles más maduros y financieramente estables.
La presión sobre el mercado inmobiliario también está influyendo en el comportamiento de las parejas. La combinación de oferta limitada, demanda creciente y previsiones de más de 500.000 hipotecas en 2025, junto a un entorno de tipos más favorables, está acelerando decisiones de firma, cuyo precio medio en las hipotecas firmadas por parejas en 2025 se situó en 216.748 euros de media.
“Cuando el comprador detecta que la financiación mejora, pero la vivienda sube, la decisión se acelera. Nadie quiere quedarse fuera del mercado, y si una pareja puede hacer el esfuerzo económico inicial entre dos, lo va a hacer”, apunta Garriga. Para él, el componente emocional existe, pero el principal motor es estratégico: “anticiparse a futuras subidas de precios y asegurar condiciones hipotecarias competitivas antes de un posible cambio de ciclo es vital”.
De cara a 2026, desde Trioteca señalan que el perfil de las parejas que se hipotecarán estará marcado por una mayor madurez financiera, una capacidad de ahorro más sólida y un enfoque cada vez más estratégico en la toma de decisiones, condicionado por la evolución de los precios y la incertidumbre del mercado. En este nuevo escenario, la planificación y la anticipación se consolidan como factores clave para acceder a la vivienda. “Comprar en pareja ya no es un acto impulsivo, sino una decisión profundamente meditada, que exige información, previsión y estrategia financiera”, concluye Ricard Garriga.