2026 empieza con subidas de precios, pero con un abaratamiento “insólito desde hace años” en la financiación

El año hipotecario ha iniciado tal y como acabó el anterior: con un encarecimiento de la vivienda. Este mes de enero el valor medio de la vivienda financiada aumentó hasta los 328.000 euros, lo que supone un 12,7% más que el mes anterior y el dato más alto desde verano, según recoge el último Centro de Estudios de Trioteca (CET).

La vivienda se ha encarecido con fuerza, pero al mismo tiempo la financiación se ha abaratado como no veíamos desde hace años”, explica el CEO y cofundador de Trioteca, Ricard Garriga, quien acude a los datos del informe, que muestran un valor nominal medio de hipoteca solicitada de 208.000 euros en enero. 

Esta situación, defiende el experto, es la que ha permitido “sostener” el mercado y explica por qué seguimos viendo actividad, muy alejada de los desequilibrios financieros de la gran crisis del 2008: “hablar hoy de burbuja inmobiliaria es no mirar los datos, o no querer mirarlos; este año se han firmado en el Estado unas 2005 hipotecas diarias, que parecen muchas, y lo son, es un 19% más que el año anterior, pero en 2006 se concedían 5300 cada día”. 

La escasez de vivienda, un problema a resolver

Garriga afirma que en 2026 no se espera que los precios bajen, sino todo lo contrario, una subida de entre el 5% y el 8%, sobre todo en grandes ciudades y zonas tensionadas. 

El motivo es claro, no hay un exceso de crédito ni morosidad descontrolada, como pasaba hace 20 años, a lo que nos enfrentamos es a un problema estructural: hay más demanda que oferta, y mientras no se construya vivienda suficiente, el mercado no tiene margen para corregir los precios”, detalla el cofundador de Trioteca. 

Sin más obra nueva y sin un marco de seguridad jurídica que incentive a propietarios, continúa, los precios seguirán tensionados. El pasado mes de enero, sin ir más lejos, los datos del CET muestran un claro desequilibrio entre las viviendas adquiridas de segunda mano (97,01%) con las de obra nueva, que a pensar llegaban al 3% del total. 

Un año de estabilidad hipotecaria

Pese a todo, desde la fintech y mortgagetech de referencia para la búsqueda y contratación de hipotecas en España se muestran optimistas y aseguran que 2026 será un año “sin giros bruscos ni sobresaltos en los tipos de interés”. 

En lo que a perfil hipotecario respecta, las tendencias del año pasado se mantienen, con el 93,87% de hipotecas firmadas siendo a tipo fijo (con un interés medio del 2,25% firmado por Trioteca), y un 6,13% a tipo mixto, que cerraron el mes de enero con una media del 1,68% en el periodo fijo, y del euríbor + 0,76% en el periodo variable.

Las hipotecas seguirán siendo atractivas, con una banca activa y compitiendo por captar buenos perfiles, en un entorno de tipos razonables”, sentencia Ricard Garriga.

¿Conviene amortizar anticipadamente la hipoteca?

Gonzalo Bernardos, Advisor de Trioteca y profesor de Economía en la Universidad de Barcelona, analiza en el CET de este mes si cancelar antes de tiempo un préstamo hipotecario es siempre una buena decisión y advierte de que, en la práctica, muchos hogares actúan más por motivos emocionales que financieros. Según explica, para numerosas familias una hipoteca “equivale a cargar cada día con una mochila a la espalda”, por lo que su prioridad es dejar de compartir la vivienda con el banco, aunque ello no siempre sea la opción más rentable.

El economista subraya que la mayoría de los prestatarios no evalúa los factores económicos antes de amortizar, ya que “el componente psicológico prima sobre el financiero” y, además, existe una baja cultura inversora: muchos ahorradores “no saben dónde colocar su dinero” y optan por productos conservadores aunque ofrezcan menor rentabilidad.

Desde un punto de vista estrictamente económico, Bernardos señala que la clave está en el tipo de interés real. Cuando es positivo, la amortización anticipada puede ser recomendable porque reduce la pérdida de poder adquisitivo. Sin embargo, cuando es negativo ocurre lo contrario: “un crédito incrementa el poder adquisitivo del deudor” y, en ese contexto, la hipoteca “constituye un pequeño tesoro familiar”, ya que funciona como una “pequeña hucha” que genera ganancia real con el paso del tiempo.

El experto recuerda que estos escenarios pueden darse, por ejemplo, cuando la inflación supera claramente al coste del préstamo, algo que ya ha ocurrido en periodos recientes, incluso como consecuencia de “la errónea política monetaria del BCE”. En esos casos, amortizar anticipadamente supondría renunciar a una ventaja financiera significativa.

Aun así, Bernardos lanza un mensaje que rompe con la visión tradicional sobre el endeudamiento: “por sí misma, la deuda no es el demonio de las finanzas, pues solo es maligna si es excesiva”. Por ello, insiste en que la decisión de amortizar debe basarse en el análisis del entorno económico y del perfil de riesgo del hipotecado, y no únicamente en el deseo de eliminar deuda cuanto antes.

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