La escasez de oferta y la inseguridad jurídica lastra el alquiler de estudiantes

Encontrar un piso para estudiar se ha convertido en una carrera de fondo que empieza cada vez antes. La escasez de oferta y el descenso del alquiler temporal obligan a miles de estudiantes a buscar un piso desde el mes de mayo e incluso a presentar la prematricula universitaria para poder optar a una vivienda. A ello se le suma el cambio de tendencia entre los propietarios, que cada vez optan con mayor frecuencia por contratos de larga duración frente al alquiler temporal.

La elevada demanda y la limitada disponibilidad de inmuebles han provocado que muchos estudiantes que empiezan su carrera universitaria en ciudades diferentes a su residencia inicien la búsqueda de alojamiento antes incluso de conocer su admisión definitiva en la universidad. En algunos casos, necesitan aportar como documentación la prematricula como requisito para formalizar el alquiler, una circunstancia que refleja la tensión que vive este segmento del mercado.

Rafael Durán, Director Comercial de Alquiler Seguro explica que “la reducción de la oferta de alquiler temporal responde, en gran medida, a la inseguridad jurídica que perciben los propietarios y a la evolución de la normativa en algunas ciudades. En mercados como Barcelona, la regulación del alquiler temporal se ha equiparado a la del alquiler residencial, lo que ha reducido el atractivo de esta modalidad para muchos arrendadores”.

Sin embargo, los estudiantes no necesitan un alquiler residencial, sino un contrato temporal adaptado a la duración de sus estudios. Esta necesidad también afecta a otros colectivos desplazados por motivos profesionales, como médicos, investigadores o docentes, que requieren de soluciones de alojamiento flexibles y acordes con la temporalidad de sus contratos profesionales.

Desde el sector se advierte de que la creciente demonización del alquiler temporal está teniendo un efecto contrario al deseado: lejos de facilitar el acceso a la vivienda, está provocando una reducción de la oferta disponible para quienes realmente necesitan este tipo de contratos.

A ello se suma que muchos propietarios priorizan la estabilidad y la seguridad que les ofrecen los contratos de larga duración frente a una mayor rotación de inquilinos. En la práctica, la mayoría prefiere contar con un arrendamiento estable de 5 años y con garantías antes que asumir una mayor incertidumbre, incluso por encima de la posibilidad de obtener rentas más elevadas.

Es importante detenerse en esto, puesto que los perfiles de estudiantes generalmente van acompañados de solvencia económica y un riesgo de impago casi inexistente, es decir, este tipo de alquileres son operaciones fiables desde el punto de vista económico. A pesar de ello, la suma de todos los factores mencionados genera cierta reticencia por parte del propietario a la hora de firmar ese tipo de contratos, reduciendo aún más la oferta para estos perfiles.

Esta situación es más preocupante en las zonas tensionadas, donde la escasez de oferta se ha agravado y las opciones de encontrar una vivienda temporal son cada vez más limitadas.

“Desde Alquiler Seguro ofrecemos todas las modalidades de alquiler para responder a las distintas necesidades del mercado. Aunque los propietarios que mantienen su apuesta por el alquiler temporal son hoy una minoría, nosotros seguimos defendiendo que el alquiler temporal es una modalidad necesaria para dar respuesta a las necesidades reales de estudiantes y trabajadores desplazados, y por ello continuamos impulsando este tipo de operaciones siempre que exista oferta disponible» concluye Rafael Durán.

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