Claves para un verano sostenible y económico en el hogar

Arranca oficialmente el verano 2021 y comienza la cuenta atrás para las vacaciones. Con la llegada del periodo estival cambian los hábitos de ocio, de trabajo y también de comportamientos en el hogar, donde los afortunados con vacaciones pasarán menos tiempo que el resto del año, mientras otros compaginarán su vivienda habitual con su segunda residencia.

Este hábito veraniego de tener dos casas abiertas, a veces incluso en paralelo, encarece el gasto energético de las familias españolas durante los meses estivales, en los que también se incrementan otras partidas, como el consumo de agua, de electricidad -por el aire acondicionado principalmente-, o por el mayor tiempo que pasan los escolares en casa.

A esto se une una importante tendencia en España  por el workation (la fusión entre trabajo y vacaciones), que, con la implantación del teletrabajo y la llegada del verano, coge más fuerza y aumenta el número de trabajadores que optan por pasar los meses veraniegos a medio camino entre dos residencias.

Claves para un verano más sostenible

Una situación que podría incrementar notablemente las facturas en el hogar entre junio y septiembre, especialmente tras las últimas subidas de la luz, que registra nuevos máximos -a 0,25574 euros el kilovatio hora-, que se suman a la entrada en vigor de la nueva tarifa eléctrica para 11 millones de hogares españoles acogidos al PVPC (Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor).

Con motivo de la proximidad del verano y para evitar sorpresas en el gasto doméstico de los próximos meses, UCI (Unión de Créditos Inmobiliarios), entidad especialista en financiación sostenible de la vivienda, a través de su división Green, ha elaborado una guía con las claves para un verano sostenible y económico en el hogar y las vacaciones:

1.     Consumo responsable del aire acondicionado: representa el mayor gasto en electricidad durante los meses de verano. Sobre todo con el teletrabajo, que mantiene activo estos aparatos en el hogar una media de 5 a 8 horas, a un coste de entre 30 – 40 euros/mes.

Para un consumo responsable, se recomienda mantener una temperatura estable, en torno a los 24-26ºC, pues por cada grado que baja la temperatura, se incrementa el gasto un 8%. Otro buen truco es utilizar el modo ECO o Nocturno en aquellos aires que lo tengan. Así como aprovechar las primeras horas del día y la noche, con temperaturas más bajas, e incluso aire fresco, para abrir las ventanas.

Igualmente, para los hogares que adquieran por primera vez un aparato de aire acondicionado o quieran renovar el actual, es aconsejable optar por aquellos con sistema inverter, que son un 40% más eficientes porque funcionan con una velocidad constante. Y comprobar también qué etiqueta de eficiencia energética tienen. A la hora de instalarlo, hay que tener en cuenta los puntos de entrada de luz, para alejarnos del sol lo máximo posible.

Un buen mantenimiento con filtros limpios y en buen estado reduce también el gasto energético. Al igual que alternar el uso de aire acondicionado y el ventilador. Este último, aunque no tiene la misma capacidad para enfriar una estancia, gasta un 90% menos.

2.     Evitar pérdidas de agua en la piscina: durante el tiempo de inactividad de las piscinas en el hogar es recomendable cubrirlas con lonas o cubiertas manuales o automáticas para que el agua se mantenga durante más tiempo y se proteja la función de la depuradora. Además, permiten reducir la  evaporación, mantener la temperatura y no tener que renovar un porcentaje del agua diariamente.

El llenado de estas piscinas es también uno de los gastos más acuciados en verano. Por ejemplo, llenar una piscina con un tamaño de aproximadamente 50 metros cúbicos se traduce en un gasto de 100 euros en agua.

El pasado 2020, como consecuencia de la pandemia, se disparó la demanda de piscinas hasta en un 60% en España con respecto a otros años. Por el contrario, este verano se estima que el tiempo que se pase en el hogar sea mucho menor, por lo que importante pensar previamente si merece realmente la pena el llenado de pequeñas piscinas en función al tiempo que se vaya a estar en la vivienda.

Una vez pasado el verano, hay que valorar sistemas como el oxígeno activo o equipos de desinfección salina que ayudan a mantener el agua de un año para otro.

3.     Instalar un sistema de riego automático: el uso de sistemas de goteo para regar huertos y jardines contribuye al ahorro de agua y permite mantenerlos en buen estado el tiempo que se esté fuera de casa. También es recomendable elegir plantas autóctonas y resistentes a la sequía y emplear acolchados en la base de las plantas para evitar la evaporación.

4.     Tender al aire libre: la utilización de la secadora conlleva un gasto muy importante de energía. Es muy recomendable aprovechar las altas temperaturas y el sol para tender la ropa al aire libre y que se sequen de forma rápida, económica y sostenible.

5.     No descongelar alimentos con agua: el buen tiempo facilita que los alimentos se descongelen de forma natural, una práctica que ayuda a conservar sus propiedades y supone un ahorro en consumo de agua. También en la cocina, para beber agua fría, una buena opción es llenar botellas de agua y guardarlas en la nevera, en lugar de dejar correr el grifo hasta que salga la temperatura adecuada.

6.     Usar toldos y persianas: aunque es bueno disfrutar de la luz solar en verano, las altas temperaturas pueden, en ocasiones, ser incómodas. Una práctica sencilla es utilizar toldos y persianas en las horas de más calor para mantener la casa más fría a lo largo del día. De hecho, la instalación de toldos puede reducir el gasto energético hasta un 60%. Cuando la temperatura baje se pueden abrir las ventanas para ventilar el hogar.

7.     Evitar encender la luz cuando no sea necesario: el verano cuenta con muchas horas de luz y es muy importante saber aprovecharlas. Lo ideal es no encenderlas antes de las 9 de la noche, pues además de provocar calor, es un consumo innecesario.

8.     Cambiar los baños por duchas: una ducha en estos meses puede ser igual de relajante que un baño cubierto de espuma. El verano es un buen momento para ducharse en lugar de bañarse. Además las buenas temperaturas facilitan cortar el agua en el momento de enjabonarse y usar más el agua fría. Al limitar el tiempo de la ducha a cinco minutos se puede llegar a ahorrar cerca de 3.500 litros de agua al mes.

Respetar el entorno

Y además de estos buenos hábitos en el hogar en el periodo estival, durante las vacaciones es importante respetar en todo momento el entorno que nos rodea, con unas prácticas muy sencillas para que los días de descanso sean también 100% sostenibles:

·         Desplazarse a pie o en bicicleta: las buenas temperaturas veraniegas invitan a disfrutar de un paseo caminando o en bicicleta y evitar así el uso de coche y de la moto, que ayudará a reducir las emisiones de CO2, proteger el entorno y ahorrar en combustible.

·         Reciclar y disminuir los residuos: es muy importante prestar atención a dónde se deposita la basura en vacaciones, mucho más en entornos naturales protegidos, tirando en cada contenedor los residuos correspondientes para su reciclado. Además de tratar de reducir la cantidad de basura y reutilizar envases como botellas, tuppers o bolsas, siempre que sea posible. 

·         Evitar el consumo de papel: es recomendable consultar en formatos electrónicos los billetes de viaje, las reservas del hotel y las guías o rutas, para reducir el gasto en papel en estos usos tan puntuales.

Con estos pequeños trucos en el hogar y en las vacaciones se puede tener un verano sostenible, respetuoso con el medio ambiente y sin un gran gasto en las facturas del hogar, sobre todo en aquellos que tengan divididos al núcleo familiar en varias viviendas durante los meses veraniegos.

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